Pero ahora, de una manera
circunstancial me encontré con el libro “ EL LOCO DE DIOS EN EL FIN DEL MUNDO”. Aunque es un libro largo, algunas veces un
poco aburrido y más para mi que estoy acostumbrado a leer cosas de Ingeniería y
Tecnología, he encontrado algunas reflexiones que me han hecho sentir la
necesidad de escribir algunos párrafos sobre LOS LOCOS DE DIOS.
Le pidieron al escritor Javier
Cercas no creyente y muy escéptico de la religión que escribiera un libro sobre
el viaje del papa Francisco a Mongolia, el aceptó con la condición de que el
papa le diera una entrevista para preguntarle, ¿si después de la muerte iremos
a la vida eterna?, pues su madre que estaba enferma tenía la certeza que
después de la muerte iría al encuentro de su esposo a vivir la vida eterna.
Medio a fuerza o tal vez con la
esperanza de reencontrar la fe que perdió su corazón cuando era niño, emprendió
el viaje.
En su viaje a Mongolia donde hay
menos cristianos que en mi ciudad, conoció a algunos misioner@s que además de
vivir en una completa austeridad, lejos del poder y sentido religioso de
occidente, le hicieron algunas reflexiones.
Le decían que ellos no estaban
allá para convertir a esa gente al cristianismos, esa no era su misión, su
misión era integrarse con ellos, entender sus costumbres, adaptarse a su forma
de vida, sin forzar nada, aceptando su religión, sabiendo que el Patrón no está
sólo en el cristianismo, sino en todas las religiones y no religiones, que el
Señor está para todos.
Y si los pocos Mongoles que se
acercaban al ver la bondad de esos misioner@s, se interesaban por el cristianismos,
entonces, sólo entonces, les hablaban de ella, siendo siempre incluyentes,
respetando las costumbres de ese lugar.
El papa Francisco es su papado
trató de romper con el poder religioso de occidente y hacer la iglesia
incluyente, haciendo una iglesia donde todos somos importantes, los sacerdotes,
a los laicos y hasta los que no pertenecen al cristianismo. Y que mejor ejemplo
que el de esos misioneros perdidos en el fin del mundo, que no le pedían nada a
la gente que ayudaban.
Y sobre el cuestionamiento sobre
la vida eterna, que Javier Cercas le hacía prácticamente a todos los que se
encontraba en su viaje a Mongolia…
En el camino de regreso alguien
le decía, qué más da si vamos a llegar al cielo o acá se acaba todo, si ahora
mismo en este lugar tenemos la oportunidad de ser buenos y de hacer de este
lugar un pedazo del cielo.
Con todas esas vivencias que tuvo
el autor del libro, me quedó pensando… ¿qué no el hecho de que el Patrón nos
haya permitido llegar acá, a disfrutar el milagro de la vida, es una prueba
suficiente que algún día regresaremos allá a disfrutar el milagro de la muerte?
¿qué no el estar aquí, es motivo para dar gracias, y saber qué si ya llegamos
aquí, pues sin duda algún día regresaremos allá?
Estimado Ing Gasca. Me da mucho gusto saber que sigue escribiendo. Estoy narrando esto con un par de ojos cristalinos y con algo de nostalgia. "LIBERANDO EL PENSAMIENTO", un proyecto que para mi significó mucho. Jamás volví a escribir mis pensamientos con tanta sinceridad como lo hice en este espacio. Ahora tengo muchos mas pensamientos que me gustaría liberar, jejeje. Ojala pudiese plasmar algunos en este inmortal blog. Gracias por todo lo que aprendí ahi, en ese edificio en Sor Juana I. Del la cruz. Fui muy afortunado. La regué, lo se, pero ahora se lo que es la fidelidad y su valor. Jamas he vuelto a sentir que alguien confía en mí como en aquel tiempo. Le deseo mucha salud y gracias por no borrar mis aburridos pensamientos de este blog. Saludos Fernando (el del Tri)