31 jul. 2010

Hagamos que los sueños se hagan materia...


Inmerso en la reflexión… atrapado entre las cosas creativas y los problemas del día a día, voy de regreso a casa después de un día de trabajo arduo. Sin saber como… los pensamientos se encuentran con el ascenso económico de Bill Gates; cómo se pudo encumbrar en tan poco tiempo, partiendo de nada?. No tengo dudas de que pudo subir hasta lo más alto porque siempre creyó que eso era posible; aun cuando al inicio sólo tenía un par de computadoras y una cochera para trabajar.

Pero los pensamientos no han quedado conformes con esa reflexión y han seguido rondando por donde camino; persiguiéndome, cuestionándome… si Bill Gates pudo hacer eso con un puñado de gentes, ¿por qué nosotros como nación, como continente, como planeta no podemos hacer lo mismo?

Por supuesto que podemos, por supuesto podemos alcanzar lo que queramos, si nos aferramos a nuestros sueños; juntos, siempre juntos y de la mano de Jefee!!! Aunque sé que siempre es muy aventurado asomar la cabeza, levantar la vista para ver el horizonte y gritar lo que pienso… esta vez no me voy a detener a escuchar las críticas, hoy salgo al encuentro de los sueños para convertirme en un promotor de un mundo mejor; un lugar de trabajo, disciplina donde los anhelos siempre se puedan hacer materia, un lugar donde reine la conciencia colectiva, donde un trozo de pan esté al alcance del más humilde habitante de este maravilloso lugar.

Ya tenemos dos años trabajando en el desarrollo de una red social de pensamiento, y a medida que hemos explorado las posibilidades de este maravilloso proyecto, de una manera natural, hemos ido encontrando nuevas vetas en esta mina de innovación que nos han llevado por senderos inimaginables; abriéndonos los ojos, promoviendo la creatividad, haciéndonos sentir que los sueños son materia, trabajo y disciplina.

Por todo eso que digo, este proyecto que será lanzado en Septiembre con motivo del Bicentenario, ha crecido a una red de pensamiento, conocimiento y acción. Y si como esperamos, es del agrado del Jefe y esto funciona - no veo porque no, si el es el dueño de la mina - crecerá a una red social de educación e incubadora de proyectos. Me imagino y no puedo dejar de hacerlo… qué pasaría si esta red se derrama en la sociedad como el mar en la playa, convirtiéndose en promotora de la libertad de pensamiento, en una red que pudiera llevar educación a cualquier lugar; al sureste mexicano o a cualquier tribu abandonada de África. Qué pasaría si nos convirtiéramos en promotores de los proyectos de la gente brillante que no tiene dinero para llevarlos a cabo. Con toda seguridad esto ayudaría al desarrollo sustentable de este planeta.

Yo estoy convencido que el cambio de este lugar no va a venir de ningún gobierno, ni del mundo empresarial, el cambio debe forjarse en la sociedad en el servicio; todos debemos aportar un poco y en menos de lo que pensamos el cambio estará dado. Caminemos sabedores de que somos responsables de lo que hacemos y de lo que dejamos que se evapore en el aire, liberemos nuestros miedos y hagamos que los sueños se hagan materia!!!


17 jul. 2010

Pasando el cuarto de las ratas estaba el club...



A todos los miembros del club:

En medio de una reunión familiar, los recuerdos invadieron el lugar como si hubieran sido invitados, regresándonos en el tiempo a disfrutar algunas de las inolvidables cosas de nuestra infancia...

En frente de los portales, en el centro de la ciudad estaba ubicada nuestra casa, era una casa vieja del siglo XIX, un lugar muy grande… bueno, al menos eso era lo que pensaba cuando era niño. En la planta baja había un pasillo muy ancho que tenía una espuela de tren que dividía los mostradores de los negocios de mi papá y el abuelo; una ferretería que para mí era la más grande de nuestra pequeña ciudad, y por el otro lado, estaba la distribuidora de la cervecería Moctezuma. En la parte trasera estaban las bodegas de los dos negocios que alguna vez fueron caballerizas; donde según todos los empleados... en las noches espantaban!!!

En la planta alta vivíamos las dos familias, divididos por un patio central, donde pasamos una buena parte de nuestra infancia andando en bici, jugando futbol y por supuesto rompiendo vidrios; la única cosa que podía terminar de golpe nuestra diversión para salir huyendo de los gritos de la GESTAPO...
riéndonos, echándonos todos la culpa, corriendo en cualquier dirección en busca de un lugar seguro.


En la parte trasera, estaba el patio de los guajolotes
en medio de cuartos abandonados en su mayoría; que durante muchos años habían servido de cuartos de trebejos y que con el paso del tiempo se convirtieron en un verdadero lugar de diversión, investigación y creatividad de los niños que por ahí pasamos.

Me imagino, que por el abandono en que se encontraba esa parte de la casa, de una manera natural ese lugar se convirtió en nuestro territorio, nadie podía pasar por el cuarto de las ratas para llegar a nuestro club – que se encontraba en la azotea – sin la autorización de todos los miembros. Para pertenecer al club, tenías que ser amigo de algún miembro de la familia y pasar la prueba; que no era otra cosa que meterte a un tinaco vacio e irlo rodando por toda la azotea hasta que la mayoría decidía que ya era suficiente.

En el club… aprendimos a jugar libres, a divertirnos sin complicarnos, teníamos un lugar con mil cosas que los adultos decían que ya no servían; una cortina de conchas que un tiempo fue la entrada de nuestro club, una colección de botellas de vino viejas que algunas veces las usamos para jugar tiro al blanco, mil cajones de madera con los que construimos nuestro club, cajas de pintura vieja con las que peleábamos con nuestros vecinos de la Escuela de Artes. Teníamos una colección de revistas con viejas encueradas que escondiamos en el cielo raso y una trampa de acceso - una cubeta con agua - por si alguien intentaba invadir nuestro club. Si nos faltaba alguna herramienta para inventar lo que fuera, teniamos la ferretería; con un corcho de cilindro, un palo de paleta y un pedazo de carburo; aprendimos a fumar en pipa. Del otro lado teníamos una bodega con cartones de cerveza; por si la tarde estaba aburrida y se nos antojaba echar una cervecita.

Aprendimos a cazar ratas con un anzuelo, una jareta y un pedazo de salchicha. También a atrapar guajolotes como Daktari lo hacía en su programa con las avestruces, aunque nunca aprendimos a soltarlos. Aprendimos a correr en las cornisas, a bajarnos de la azotea por un tubo de respiración de aire de medio metro de diámetro. Desde la azotea; a pegarle con cerbatanas y chochos al bolero de los portales y a verle las piernas a las niñas que pasaban en coche con su minifalda; también aprendimos que algunas veces una buena nalgada de mi padre, bien valía la pena.

Ahora, esta aventura se ha vuelto sólo recuerdo y reflexionando cómo salimos ilesos y nunca nos pasó nada más que una descalabrada o un clavo viejo enterrado; no tengo duda que el JEFEE era parte del club o al menos le gustaba nuestras reuniones y todos los viernes venía a cuidarnos y a reírse con nosotros…a disfrutar de las locuras y amistad de todos los miembros de nuestro querido club.



4 jul. 2010

El futbol y la idiosincracia de los latinos


Después de casi un mes de mundial de futbol, atrapado entre la mercadotecnia y la alta resolución, me la he pasado pegándole de gritos a la televisión. Pero como dice el anuncio… ya los extraño, la moto y yo ya los extrañamos.

Que grandes lecciones hemos recibido los latinos en este torneo, lecciones que tenemos a la mano en las actividades de nuestros países, que pasan desapercibidas en el correr de los días, pero…ahora que ahora se vuelven tan evidentes en este evento mundial.

El caso de Aguirre es una de las cosas que más me ha impactado. Cómo es posible que hayamos permitido los mexicanos que este títere de entrenador, amigo de la necedad y soberbia, haya llegado tan lejos. No puedo entender cómo alguien que se expresa mal de nuestro país - diciéndonos jodidos – haya sido nuestro abanderado. Nadie puede llegar lejos con algo que no ama, y evidentemente este era su caso; aunque haya hecho un spot diciendo lo contrario y otro tomándose de la mano de mucha gente… como si eso fuera suficiente para sacar del rezago a nuestro país. Se requiere mucho más que hablar con groserías y decir manooo, para ser líder y convertirse en promotor del cambio.

Otro caso es Maradona… atrapado en su pasado, rindiéndole culto a la imagen de lo que fue, sin entender el tiempo ni el progreso. Queriendo dirigir el destino de lo que para mí es el mejor equipo del mundo con besos... aaahhh eso siii, a la entrada del juego y la hora de los cambios!!!. Sin idea, sin voltear a ver a nadie más que al espejo, a ver sus cabellos y barba pintada, pero sobre todo a su soberbia, esa que ahora los ha marginado del mundial.

Pero… la verdadera responsabilidad de este fracaso no es de Maradona, es del pueblo argentino que se ha dejado seducir ante lo que alguna vez fue el mejor jugador del mundo, bebiendo la copa de la soberbia y perdiendo en el camino la humildad. Ha llegado el tiempo de colgar los trofeos y la soberbia de Maradona en el aparador, dejarlo de idolatrar y salir a la conquista de otros horizontes. Tienen la mejor cantera del mundo, pero eso no es suficiente para obtener un campeonato, se necesita disciplina, trabajo en equipo, pero sobre todo humildad, mucha humildad.

Finalmente Dunga… decidió renunciar a la esencia de lo que son los brasileños, no sólo en el futbol, sino a la esencia del pueblo; de vivir la vida con alegría, sin complicarse, de disfrutar, de la amistad, de la fiesta. Decidió que ya no era conveniente expresar lo que son los brasileños, tristemente prefirió cambiar; orden por alegría, fuerza por destreza y ahí están los resultados.

Del otro lado tenemos a Alemania, que sin tener los recursos de las selecciones de Sudamérica, han decidido ser fieles a su tradición; el trabajo en equipo es lo más importante, la estrella del equipo se llaman todos, el orden y la disciplina son su mejor herramienta. Todo el país alineado con el equipo, desde Ballack que no pudo jugar por lesión hasta la canciller Angela Merkel. Es como si supieran que la victoria es sólo una consecuencia del trabajo, se puede ganar o perder, pero siempre con la misma actitud, yendo hacia adelante.

Es el tiempo de voltear hacia adentro y hacernos responsables de lo que hacemos o permitimos. De nosotros depende salir adelante, de nosotros depende no encumbrar a estos líderes de barro sin identidad, títeres de los intereses particulares; que nos quieren hacer creer que los saltos cuánticos son posibles y que sin trabajo se puede ganar, que con corrupción se puede levantar la copa. No les echemos la culpa a nuestros entrenadores, nosotros les permitimos hacer lo que hicieron. Aprendamos a trabajar en equipo y a caminar siempre de frenteee!!!