29 mar. 2009

"El cálculo diferencial y la pasión por la vida"


Cuando hablamos de las cosas intangibles de la vida como el éxito, la felicidad, el amor, no tenemos una manera clara de medirlas, y por eso las calificamos en términos muy generales con una vara de sólo dos puntas: bueno o malo, si o no, soy o no soy. Esto la mayoría de las veces nos deja un aire de incertidumbre ante nuestras valoraciones. Desde hace muchos años me he preguntado si no existirá una forma de medir todo esto.

A los griegos se les atribuye ser los descubridores del cálculo diferencial en el siglo III AC, a través del cual pudieron realizar cálculos de áreas y volúmenes. La manera como lo lograron es muy simple: dividían lo que querían analizar en muchas pequeñas áreas y luego las sumaban. Entre más dividían, más exacto era el cálculo obtenido. A la separación entre las divisiones la llamaron diferencial.

Siguiendo el enfoque de los griegos pienso que es posible introducir el elemento diferencial a la vida para evaluar distintos fenómenos. Este elemento diferencial de vida (dv) sería en esencia muy similar al de las matemáticas: es dinámico, representa el movimiento, el cambio, es continuo y aunque no lo parezca siempre va para adelante.

En términos simples este elemento diferencial de vida no es otra cosa que “CADA MOMENTO”. Lo único que mide es la intensidad con la que vivimos el presente, la manera como encaramos el día a día o mejor dicho el momento a momento: es el termómetro de la pasión con que enfrentamos la vida.

Al fin de cuentas, lo que nos dice este elemento diferencial es que debemos ver la vida de una manera más simple, ya que lo único que tenemos ahora es “ESTE MOMENTO “, en el que definimos nuestra lucha y logramos nuestros anhelos caminando paso a paso sin pensar en lo que dejamos atrás o en lo que vendrá. Nuestra obligación es vivir con pasión cada momento confiando en nuestros sueños, disfrutando la libertad y el resto se dará cuando Dios lo decida.

20 mar. 2009

¿Quién me va a resolver mi grande problema?




Un viernes cuando mi hijo Israel estaba en segundo de Kinder, el Director de su escuela decidió que no era conveniente que los papás acompañáramos a nuestros hijos hasta su salón de clases y por lo tanto a partir del siguiente lunes, los tendríamos que entregar en la reja de acceso.

Esta noticia por supuesto que cayó como bomba a mi hijo, puesto que durante su primer año y medio de vida escolar lo habíamos acompañado no sólo a la puerta del salón, algunas veces lo llevamos hasta su pupitre. Pero...



¿ CÓMO ES POSIBLE QUE HAGAN ESO ?

 SI YO NI SIQUIERA CONOZCO LA ESCUELA PAA!!!



me comentó mi hijo verdaderamente indignado por semejante atropello.


Al día siguiente haciendo sobremesa en casa de mis padres, su abuela trataba de explicarle que realmente no era tan grave lo que había pasado y que el lunes siguiente encontraría su salón sin ninguna dificultad, a lo que él replicaba una y otra vez, pues si abuela, pero …..


¿ Quién me va a resolver mi grande problema ?

Finalmente, después de convencerlo que no era necesario cambiarse de escuela, que todos los días íbamos a estar en la reja esperando a que nos confirmara que ya había encontrado el salón y que no había surgido ningún tipo de contratiempo; accedió a ir a la escuela. Los siguientes tres meses estuvimos parados un buen rato en la reja de su escuela esperando que nos avisara que todo estaba en orden y que nos podíamos ir a trabajar.

Tal vez, esa fue la primera experiencia de mi hijo de tener que enfrentar la vida sólo sin la ayuda de nadie y seguramente para nosotros como papás también fue una de nuestras primeras experiencias donde tuvimos que dejar que caminara por él mismo, sólo pudiendo verlo desde la reja.

Todo esto me lleva a pensar la siguiente analogía...



¿ Qué pensará Dios de nuestro grande problema ?

Seguramente ha de estar viéndonos todo el tiempo desde la reja del cielo, que creo es la misma que la del corazón, observando como nos complicamos sin razón, esperando a que le avisemos que ya encontramos el salón de los sueños que debíamos encontrar, que podemos seguir caminando, sabiendo que el siempre estará desde su reja esperando nuestro llamado.

En fin, han pasado un poco más de veinte años, ahora Elena y yo estamos parados en la reja de la vida; viendo como nuestro querido hijo Israel ha encontrado el salón del amor, feliz con Joanna caminando juntos y enamorados. De vez en vez, viene a la reja a avisarnos que ya encontró su salón, que no debemos estar preocupados.




Por todo esto que ha vivido mi hijo, creo que la respuesta a su pregunta es :



¡¡ Tu vas a resolver tus problemas, siempre de la mano de Jefee !!!

15 mar. 2009

" Si no sabes, te enseño, si no puedes, te ayudo, si no quieres..... yo tampoco "


" EL SECRETO DE LOS SISTEMAS "

Siempre he sido un fanático del desarrollo de sistemas de cómputo, desde la Universidad, he estado interesado en el desarrollo de programas que nos ayuden a eficientar nuestro trabajo.

Tenemos dos años y medio trabajando en el desarrollo de un sistema para la construcción, nuestro sistema cuenta con los módulos de Precios Unitarios, Control de Obra, Almacenes, Compras, Contabilidad y Centro de Reportes, que paso a paso se han ido convirtiendo en un sistema muy completo.

El sistema te permite conectarte a través de Internet, algo muy útil para el control desde cualquier lugar, si continuamos en este camino en poco tiempo tendremos un sistema que competirá contra los mejores sistemas del mercado.

Entonces, si tenemos esta herramienta que muy pocas empresas tienen,

¿Por qué nos cuesta tanto trabajo que las cosas funcionen como reloj?

Creo que la respuesta es que el éxito de que un sistema funcione, no depende en si del sistema, sino de los usuarios, si no existe una determinación del líder del proyecto a que funcione, una capacitación y una voluntad de los empleados a ser parte integral del proyecto, el resultado será un fracaso rotundo.

Después de mucho tiempo he comprendido que el sistema es sólo una herramienta, entre mejor este desarrollado mayores posibilidades nos brindará, de eso no tengo la menor duda, pero no hay nada en la implantación de un sistema que substituya el factor humano, sólo con la voluntad de todos los que en él trabajan, se podrá tener éxito.

Por eso digo :

" SI NO SABES, TE ENSEÑO
SI NO PUEDES, TE AYUDO
SI NO QUIERES..... YO TAMPOCO
"

13 mar. 2009

" No quiero ser un ciudadano "


Conocí a Facundo Cabral cuando tenía 13 años, desde la primera vez que lo escuché, sus palabras conmovieron mi alma, hablaba de la libertad sin ningún prejuicio y eso siempre cuestiono mi proceder.

Algún tiempo de mi juventud pensé que no sería una mala idea seguirlo en su peregrinar por el mundo, aprendiendo de sus locuras, tal vez cargando maletas o que se yo, estuve dos años esperando que viniera a México para poder presentarle mi proyecto pero desafortunadamente en esa época Facundo se desapareció del mapa por un buen tiempo.

Para cuando volví a saber de él, ya había conocido a Elena y desde que la vi, paralizó mi corazón y quedé embrujado por la mujer más bella del mundo. Curiosamente una generación después, mi hijo Israel dice algo parecido de Joanna su novia.

Por supuesto que deje de lado mi proyecto de libertad por el proyecto del amor, sin embargo tengo que reconocer que Facundo ha sido una gran influencia en mi forma de pensar, de vez en vez escucho sus reflexiones y me siguen cuestionando como antes, una de mis preferidas es :

" NO QUIERO SER UN CIUDADANO "

Perdóname Señor
Pero a veces me canso
A veces me canso
De ser un ciudadano.
Me cansa la ciudad
Las oficinas
Me cansa la familia
Y la economía.

Perdóname Señor
Estoy harto de este infierno
Este mercado mediocre
Donde todos tienen precio

Perdóname Señor
Pero yo me iré contigo
Por tus montañas
Tus mares y tus ríos.

Perdóname Señor
Pero a veces pienso
Que tienes para mi
Algo mejor que esto.

Perdóname Señor
No quiero ser un ciudadano
Yo quiero ser un hombre, Señor
Como me has creado

1 mar. 2009

" Quisiera ser millonario"


Hoy fuimos al cine a ver esta magnífica película, que manera tan cruda de mostrar lo que somos capaces de hacer los humanos contra nuestro género, nos hemos dejado llevar por la prisa innecesaria del día a día y nos hemos olvidado de voltear a ver todo lo que está pasando a nuestro alrededor, cómo es posible que ante tanta injusticia seamos capaces de simular que no está pasando nada.

Hoy simplemente tengo que reconocer que he pecado de omisión, por haber permitido que el miedo y la soberbia llenaran mi corazón cegándome ante toda esta injusticia que sucede a cada minuto en el mundo, nuestro mundo, el mundo de todos, que por lo menos ahora parece de unos cuantos, y mucho me temo que yo estoy en ese selecto grupo de ciegos por dinero y poder, o simplemente ciegos de familia.

Ya no es suficiente con ser un buen pilar de nuestra casa, el mundo nos está gritando en cada esquina que salgamos a su encuentro, que luchemos por que las cosas cambien para todos, no sólo para unos cuantos, en estos últimos años hemos permitido que la miseria se apodere de muchos de nuestros hogares sin tomar acciones para evitar que esto siga pasando.

Creo que tampoco son suficientes los pequeños esfuerzos que algunas veces hacemos porque esto mejore, sin lugar a dudas se ven devastados por la maquinaria del poder echada a andar desde hace cientos de años.

No es suficiente con quejarnos de lo que los demás están dejando de hacer, es el momento de voltear hacia nosotros y revisar en el fondo del corazón donde dejamos el valor, la sensibilidad y la fuerza para ir hacia adelante como género.

Creo que la primera acción que debemos de emprender es luchar contra este soplo de miedo que ha invadido al mundo, que nos hace racionalizar para no ir en el sentido correcto, nos ha paralizado a la mayoría y nos impide ser congruentes con nuestra vocación de servicio.

En la medida que limpiemos nuestros corazones, en esa misma medida podremos enderezar lo que hemos torcido.