29 ago. 2010

Agobiado por el trabajo, la tecnología y los sueños…


Fotografía: Eleazar 'Caps' Briseño

Después de algunas semanas en donde el trabajo - seguramente por el exceso - se ha ido convirtiendo en una carga, de una manera inesperada el cuerpo ha protestado, manifestándome su descontento con unas agruras que me han hecho perder el paso. Tirándome unos días, cuestionando mis jerarquías y mi terquedad.

Y es que cuando no sientes el peso de la enfermedad, piensas que esos vientos nunca pasarán por tus rumbos, que vas a poder aguantar la presión del trabajo y que la máquina no se va a sentir cansada. Ahora me doy cuenta que no es así, que tenemos que respetar los horarios, del trabajo y del organismo.

Pero… cómo poder respetar los horarios cuando a cada instante veo pasar la indiferencia; burlándose de mí porque pareciera que ninguno tenemos la intención de hacerle frente. Cómo respetar los horarios si a cada momento veo que la injusticia va ganando terreno como un terrateniente; dejándole la peor parte al pueblo, combinando la fuerza y la ignorancia; creando una mezcla terrible de deterioro. Como respetar los horarios cuando el pueblo se ha quedado dormido, roncando con lamentos, sumidos en el sueño de la cobardía.

Por ello, es que estamos trabajando en varios proyectos que sueñan con convertir a este país, aunque sea un poco, en un mejor lugar para todos; donde los sueños y la realidad se encuentren en el trabajo, donde las palabras llenas de retórica e intereses personales se pierdan en el aire y el tiempo, y no regresen más a confundir al pueblo.

Estamos trabajando en un proyecto ecológico, que sin duda ayudará a frenar el deterioro de este planeta; reciclando el papel y el agua, creando productos reciclados que evitarán la deforestación de muchas hectáreas. Estamos por lanzar al mercado un sistema integral de cómputo para la construcción ( ERP ) que contribuirá a que muchas empresas de México y América, mejoren sus procedimientos, optimicen sus recursos, contaminen menos, se vuelvan más eficientes. Estamos desarrollando una plataforma en la nube ( Internet ) que permita a través del pensamiento, crear redes de conciencia, conocimiento, cultura, acción y progreso. Estamos trabajando en un proyecto de factura electrónica con las mejores condiciones para la parte baja de la pirámide de los negocios en nuestro país.

Aunque sólo soy un engrane de este gran trabajo, la presión me ha puesto contra las cuerdas, se han juntado la chamba y las agruras para confundirme sobre los tiempos de estos hermosos proyectos… sé que tenemos que cuidar la salud de todos los que trabajamos en estas empresas, pero no vamos a bajar la guardia y vamos a seguir empujando hasta la materialización de estos sueños.

15 ago. 2010

Buscando un lugar seguro para vivir...


Hace unos días tuve la oportunidad de ir a Monterrey, he regresado sorprendido de ver como algunas de las personas con las que estuve conviviendo se sienten sumergidas en la inseguridad; como presos sin reja, resignados a su suerte, sin esperanza, con el viento de la represalia sobre sus gargantas, ahogando su voz y su corazón.

Poco a poco hemos ido aprendiendo a quedarnos callados, hemos dejado que el miedo tome nuestros corazones inmovilizándonos, como conejos al final del camino con la linterna sobre nuestros ojos; temblando de miedo, a merced de la voluntad del cazador.

Alguien me decía que tal vez lo mejor sería buscar un lugar más seguro fuera de aquí… pero a donde vamos – le comenté - si la mayor parte del mundo se encuentra al borde del colapso, caminando entre la inconsciencia, la ceguera y la dependencia a sus gobernantes; fingiendo que no pasa nada, que la violencia no es nuestra responsabilidad, que el hambre nada tiene que ver con nosotros. Pareciera que la mejor opción es buscar un lugar fuera de este hermoso planeta!!!

Le comentaba…qué le podría pasar al país si todos los que tenemos un poco más de conocimiento o autoridad, saliéramos corriendo de aquí. Seguramente en muy poco tiempo esto se volvería tierra de nadie; la anarquía y el desorden reinarían por esta tierra, como aun no nos hemos imaginado.

Con toda seguridad lo que estamos viviendo es el resultado de lo que hemos dejado de hacer, es el resultado de quedarnos sentados; cuando vemos como la injusticia pasa corriendo de un lado a otro del país, cuando vemos que nuestros bosques son talados y no hacemos nada. Esta es la cosecha de lo que hemos sembrado con nuestro silencio y sumisión, no queda más que reconocer que somos responsables de lo que le está pasando a nuestra tierra.

Yo pienso que es el tiempo de quedarnos aquí, pero no quedarnos aquí para ver como el miedo va tomando y destrozando todo – incluso los corazones - como un huracán rompiendo los diques, inundando de cobardía a todo el pueblo. Es el tiempo de quedarnos y organizarnos para que la estabilidad y la calma regresen a nuestra tierra; organicémonos entre los vecinos, hagamos redes entre las cuadras e intentemos a juntar colonias; y cerrémosle el paso a la cobardía, para impedir que el chantaje forme parte de nuestras vidas. Lo que está sucediendo en Monterrey y en tantos lugares de nuestro querido México; es responsabilidad de todos los mexicanos, dejemos de cerrar los ojos y hagamos un frente común en donde sumemos la poca fuerza de cada uno; convirtiéndonos en un mazo de dignidad tan grande que nadie pueda detenerlo!!!


8 ago. 2010

El día que el Patrón me bajó la canasta…


Hace unos años, intentando hacer un desarrollo para internet… en un simple abrir y cerrar de ojos las cosas se salieron de control y sin darme cuenta todo se volvió cuesta arriba; quede atrapado en la incertidumbre, caminando en medio del descontrol y la angustia. La confianza se escapo de mi corazón y tuve que caminar sin ella un buen rato; confundido, sin encontrar una explicación clara de lo que estaba pasando.

Como siempre pasa cuando las cosas se ponen difíciles, me fui quedando solo, paso a paso todos fueron abandonando el barco hasta que prácticamente me quede solo con mi familia, viendo como mi barco se convertía en balsa, a la deriva del viento y las circunstancias; remando sin saber a dónde, simplemente remando tratando de salir de ese remolino de desesperación, tratando de alcanzar un pedazo de tierra para descansar un poco…aunque fuera un poco para tomar fuerza.

Y ya solo… bueno nunca me quede solo; la angustia se volvió mi compañera, platicando conmigo hasta en mis horas de sueño, haciéndome sentir cada vez más frágil. Algunas veces haciéndome creer que el Señor me había dado la espalda; confundiendo mi fe. Buscando hasta en los horóscopos una señal de luz, una señal de que los tiempos difíciles estaban por terminar, intentando encontrar la luz en el fondo del túnel.

En fin... así camine un tiempo, trabajando doce o más horas al día, tratando romper con los problemas y las complicaciones, que venían al negocio casi todos los días con algún reclamo.

Pero un día, un lunes para ser preciso… al salir de mi casa cruzando el patio central voltee a ver el cuadro de la virgen de Guadalupe que tenemos en un nicho y le dije de pasada…

Ahí te encargo que le digas al Jefee porque ahora sí, las cosas están de la chingadaa!!!

y riéndome salí de la casa pensando en lo irreverente que era… cuando llegue a la oficina al estar abriendo la puerta, escuche que el teléfono estaba sonando, como pude abrí la puerta y corrí a contestar… era la llamada de un amigo pidiéndome que le construyera una nave lo suficientemente grande para empezar a salir de la crisis.

En verdad, yo no sé si haya sido casualidad o causalidad, lo que sí sé es; que el día que pedí ayuda sabiendo que las cosas ya no estaban en mis manos sino en las del Patrón, el día que pedí sin exigir nada… ese día las cosas empezaron a cambiar. La mano de mis amigos y hermanos empezaron a estar cada vez más cerca; ayudándome a salir del hoyo en el que me encontraba; apoyándome con su dinero y con sus palabras; confiando en mí sin pedir explicación, ayudándome a levantar como nunca lo hubiera podido imaginar.

Ahora, al paso de los años, en los que este trago amargo se ha diluido en mi corazón y del dolor sólo han quedado las marcas, me pongo a pensar y digo:

Qué no será más fácil caminar sabiendo que sólo somos parte del Señor, qué no será más fácil tomarnos de su mano e ir a donde quiera llevarnos; confiando, sin querer que las cosas sucedan cuando lo deseamos, sólo porque no nos gusta sufrir. Qué no será más fácil regresar a dar gracias de todo lo que tenemos en vez de pedir por lo que nos falta, qué no será más fácil cambiar la soberbia y el miedo, por la fe y la confianza...