26 feb. 2010

Orgullosamente Mexicano !!!


Hace unos días recibí un mail con una presentación en Power Point, que resaltaba a cada momento las cosas que hemos dejado de hacer los mexicanos o que hemos permitido hacer a quien no piensa en el progreso del país. En cada página de la presentación se hacia una crítica a nuestra idiosincrasia y terminaba diciendo "Orgullosamente Mexicano". Que nuestro nivel educativo es muy bajo, que tenemos la ciudad más insegura del mundo, que contaminamos irracionalmente…

Siempre me cuestiono ¿ En donde aprendimos a vivir quejándonos de todo nuestro entorno, sin tomar ninguna acción que no sea criticar?, tal vez el dolor de la fusión de la grandeza de nuestra cultura con la española fue tan grande, que nuestro corazón quedo partido y así hemos caminado por casi quinientos años; caminando desconfiados, resentidos y sumisos.

Ahora… seguimos con el corazón partido y el tiempo nos ha dividido; por un lado los que nos que nos sentimos más españoles que mexicanos y por el otro los que se sienten mexicanos pero que no se atreven a mirar de frente, agachados, con miedo al presente.

Los primeros hemos aprendido a avergonzarnos de este lugar y de esta maravillosa herencia que nos dejo nuestro pasado glorioso; nuestros indígenas. Siempre rechazando nuestro origen y todo lo que se relacione con él, siempre dispuestos a ofender o en el mejor de los casos a ignorar a nuestra gente. Engreidos, confundiendo siempre la fuerza y la soberbia.

Del otro lado los colores chillantes, las tradiciones, la mezcla mágica de religiones que nos hacen un pueblo único; con los ritos prehispánicos y la virgen María de la mano, compartiendo la devoción de un pueblo fiel. Caminando entre la fiesta y la inconsciencia, riéndonos siempre de nosotros y la vida, envueltos en el manto de la desconfianza, dejándonos someter... como si trajéramos en la piel las heridas de nuestros antepasados que cayeron en la batalla.

A mí, este asunto de los dos mundos en el que vivimos los mexicanos y los latinoamericanos ya me tiene cansado, me indignan las manifestaciones de inconformidad sin una propuesta de solución concreta. Me molestan muchísimo los gritos al aire perdidos en el viento; sin fuerza, sin esperanza, llenos de dolor. Ya no quiero ni voy a caminar por esos senderos, perdónenme pero ya nooo!!!

Quiero decirle a todos que vivimos en uno de los países más hermosos del mundo, hoy tenemos la gran oportunidad de salir al encuentro de nuestros problemas, no hay nada que no podamos resolver juntos, dejemos de lado nuestro dolor y aceptemos nuestro mestizaje como es, con la riqueza de los dos mundos. Aceptemos que ahora somos tierra y somos fuego, unamos nuestros esfuerzos y salgamos a la conquista de un mejor país, sin pretextos, siempre de frente…como hermanos!!!

Y cuando alguien nos pregunte, respondamos sin ironía desde el fondo del corazón…


ORGULLOSAMENTE MEXICANOOOO!!!


21 feb. 2010

El trabajo en equipo y la consciencia colectiva



Esta semana tuve la oportunidad de participar en varias reuniones de distintas empresas en las que tengo el honor participar, todas con muy diferentes objetivos, cada una con la mirada puesta en distintos lugares; tanto comerciales, como sociales o de vida. Estoy realmente sorprendido de ver cuanta capacidad existe en cada uno de esos grupos de trabajo, estoy rodeado de gente tan creativa, que tiene la capacidad de hacer que las cosas emerjan naturalmente, sin complicaciones, cada día un poco más, sorteando las dificultades en equipo, siempre en equipo.

Tanta creatividad, tanta inteligencia, tanta disciplina…que de pronto creo que el Patrón me ha concedido este regalo de poder trabajar en medio de este huracán de fuerza que siempre va a la conquista de los sueños; sin tregua, sin prisa, sin esperar nada más que nuestro propio esfuerzo, siempre de frente.

Pero…por qué se ha dado este fenómeno en estos grupos de trabajo? Creo que no hay mucho que pensarle, simplemente hemos decidido tomar lo mejor de cada quien y de una manera natural las cosas se han ido acomodando, generando sinergias que nunca me hubiera imaginado que se pudieran dar, cada quien aportando lo mejor que tiene; el ordenado administrando, el creativo desarrollando, el culto hablando… En fin, cada quien encontrando su lugar para poder realizar el mejor trabajo posible.

Otra cosa que ha pasado es que de una manera imperceptible hemos dejado de lado la lucha de reconocimiento personal y ha ido creciendo una consciencia de grupo, de pronto la consciencia del grupo se ha vuelto más importante que las consciencias individuales, permitiéndonos sumar mucho más, muchísimo más que si sólo sumáramos de lo individual. Creo que esto es un asunto que nunca hay que descuidarlo, puesto que la soberbia siempre está al acecho de nuestra condición humana, no en balde tenemos este planeta como lo tenemos.

Ahora creo que en todos los grupos de trabajo existe una capacidad ilimitada de creatividad, que podría hacernos romper los límites cada vez más, el problema es que no siempre conseguimos dejar de lado los intereses particulares y nos perdemos en una lucha de poder vana, donde todos pierden. Debemos de estar atentos en nuestros grupos para ver que todos estemos trabajando donde mejor lo hacemos, donde verdaderamente podemos hacer sinergia.

El mundo está en un estado de emergencia o mejor dicho la humanidad está en un estado de emergencia, si no logramos quitar el velo de la soberbia y miedo a la consciencia individual y convertirla en consciencia colectiva, tarde o temprano, de una manera natural seremos desechados de este maravilloso lugar… este es el tiempo de que todos salgamos sin miedo juntos al encuentro de nuestra permanencia en la tierra!!!


7 feb. 2010

La mentalidad derrotista de Vince Lombardi



Por Enrique Bores

Escuchaba el día de ayer mientras iba a casa a un locutor mencionar la famosa expresión del desaparecido entrenador de futbol americano Vincent Lombardi: “ganar no es lo más importante, es lo único”. Continuó citándolo con expresiones respecto a que el segundo lugar es el primer perdedor, del segundo lugar nadie se acuerda y que lo que ha hizo grande a su país, Estados Unidos, es esa mentalidad ganadora.

Intuitivamente sabía que el mantener una mentalidad así tiene consecuencias muy negativas tanto para quienes la sostienen como para aquellos en su entorno; pero no alcanzaba a articular cómo ni por qué. Me acordé de cómo desmentí alguna vez la declaración en torno a que sólo se recuerdan a los primeros lugares; por ejemplo, todo mundo en México sabe que Vicente Fox ganó las elecciones presidenciales del 2000; pero muy pocos recordarán quién es Francisco Labastida, quien quedó en segundo lugar. Pero para cada ejemplo hay siempre un contra ejemplo; ¿quién habrá sido el primero de la clase en el grupo del niño Alberto Einstein?

Fue hasta en la noche que sentado en el sillón de mi dentista, viendo un programa del Discovery Channel intitulado “Pacífico Sur”, que pude ver de manera más articulada los peligros de la mentalidad de competencia. Durante el documental se presenta la historia comparada de los isleños de Anuta frente al desastre de la Isla de Pascua.

Anuta es una pequeñísima isla que alberga a la comunidad más remota del océano Pacífico. Con 300 habitantes, la densidad demográfica es de las más altas del mundo. Completamente aislados, sin posibilidad de establecer intercambios comerciales, sus pobladores han constituido una vibrante comunidad que ha permanecido durante 400 años viviendo dentro de los límites de sus recursos. Por ejemplo, al haber muy pocos árboles, las canoas de madera son mantenidas hasta por 150 años. La clave de su sociedad que ha sobrevivido en armonía con los recursos disponibles ha sido el mantenimiento de un gran espíritu comunitario donde todo es compartido y todos trabajan para el beneficio común.

De manera contrastante, la Isla de Pascua, conocida por albergar enormes cabezas de piedra que miran al océano, es actualmente una desértica región deshabitada. La isla, de gran tamaño y ubicada en las regiones más inaccesibles del Pacífico, fue en su tiempo un vergel con mayor diversidad animal que las Galápagos y contenía un gran bosque de palmeras. Sus habitantes, los Rapa Nui, tenían una vida fácil y paradisiaca. Así que encontraron tiempo para construir enormes monumentos de piedra, llamados moaís. Las diversas familias competían por construir los moaís más grandes, altos y vistosos, requiriendo para su transportación y construcción de enormes cantidades de madera. Lentamente los Rapa Nui agotaron los recursos de la isla hasta que sobrevino el colapso de su sociedad. Imperó al caos y la lucha hasta la desaparición, no sólo de los habitantes sino de la mayoría de los recursos.

Pareciera que la mentalidad de competencia a la Lombardi, el deseo de superación sobre los demás, el desarrollo económico para aventajar a otros, es una fuerza positiva que estimula el desarrollo. Sin embargo, en el largo plazo las consecuencias para las personas y los grupos sociales son funestas: generan atraso, resentimiento, lucha, destrucción del otro, destrucción de los recursos y colapso de las comunidades.

Vivimos en un mundo que ha endiosado la competencia de tal manera que competimos por tener la casa más grande, el auto más lujoso, los recurso más abundantes; al tiempo que paulatinamente estamos provocando la destrucción tanto del planeta como de los tejidos sociales. La mentalidad lombardiana no es sustentable: está vestida de triunfo pero en realidad es profundamente derrotista: se construye sobre la derrota del otro, que finalmente conduce a la derrota de todos.

Hoy es tiempo de retomar las lecciones de vida en cooperación y auto-sustentable de los Anuti. Dejar de luchar por la “competitividad” del país; para pensar en la sustentabilidad de nuestro mundo. Hoy es tiempo de superar las falacias de la competencia para descubrir las fuerzas de la sinergia.





Anuta 2

Anuta 3

Anuta 4

Anuta 5