26 nov. 2009

Qué pensará Dios de las religiones…


Hablar de religión…que complicado, tan complicado como entrar a un laberinto cuántico donde la única salida es la consciencia individual; esa a la que no le permitimos entrar a nadie, no sé si por miedo a enfrentar las tradiciones o simplemente por miedo a entrar en terrenos desconocidos donde casi no sabemos nada; sostenidos por dogmas que muchas veces alcanzan para muy poco, tan poco que ni siquiera vivimos la vida congruentemente.

Con frecuencia me pongo a pensar… ¿Qué pensará Dios de las religiones?, me imagino que se ha de morir de risa de ver como hemos sido capaces de dividir a Dios en pedazos de tierra y tiempo, cegando nuestra consciencia hasta el punto de poder matar a nuestros hermanos en su nombre, orgullosos por defender el cielo o lo que creemos que es el cielo. Sin duda se debe estar riendo de lo que pensamos de él.

Cuando mi hija Laura era bebé, en los tiempos que la risa llegó a su corazón, cuando reía a carcajadas muchas veces su risa terminaba en llanto. Ahora… me imagino que la risa de Dios debe ser como la risa de mi niña, tanto lo hacemos reír, tanto se ríe, que exhausto… debe terminar llorando, sorprendido de ver cómo nos repartimos la tierra y el cielo. Ha de reírse tanto de nuestras creencias y dogmas que debe terminar llorando…

Y nosotros, nosotros todos, nosotros género… ¿qué estamos haciendo para vencer esta estúpida lucha de territorios y de Dioses? ¿para vencer el estúpido concepto de consciencia individual?. Todo esto que nos ha dividido en razas, en clases sociales, en religiones, alejándonos de nuestra esencia, enredados en nosotros mismos, a merced de los intereses de tres o cuatro que no tienen nada que ver con la verdad.

¿Por qué nos empeñamos los humanos en sentir que somos el centro del Universo? Tal vez cuando la inteligencia se acercó a nuestras vidas, la soberbia venía con ella y le dimos la bienvenida a las dos; la primera nos ha hecho brillantes y la segunda nos ha engañado, confundiéndonos, haciéndonos creer el centro de todo.

Este es el tiempo de tomar el sendero de la consciencia colectiva, donde todos sepamos que somos parte de lo mismo, del Dios único que existe, el que no tiene religiones...el Dios de todos. El que no tiene ni color, ni estrato social, el que integra todo lo que pertenezca al Universo en una unidad.

Ahora que la consciencia se ha vuelto amiga del viento y la está llevando a los hogares de la tierra, se nos presenta la gran oportunidad de reencontrarnos con la paz; sin pretensiones, con humildad, con disciplina, trabajando juntos en la construcción de un mundo más justo. Un lugar en donde podamos convivir las piedras, las plantas, los animales - incluyendo al hombre – sabiendo que todos somos importantes en este gran sistema evolutivo de energía llamado Universo.

13 nov. 2009

Vientos de cambio


Hemos pasado en el negocio una semana muy intensa, inmersos en los problemas que algunas veces surgen en el desarrollo de los proyectos; el trabajo y la presión nos han envuelto con su manto de incertidumbre. Estuvo tan pesada la semana que tuvimos que trabajar el sábado casi como cualquier día, tratando de meter al aro las cosas que se salieron de control.

Qué curioso, estuve tan cansado y preocupado que lo único que quería al final de la jornada era distraerme viendo televisión y... cambiando canales me encontré con una película que se llama “Life or something like it ”; es la historia de una reportera de Seattle que le hace una entrevista a un vidente callejero que le predice varias cosas que van a suceder y la última cosa que le predice es que el siguiente jueves ella iba a morir… y de ahí arranca la trama de esta interesante y cuestionante película.

Ahora… me pongo a pensar, ¿qué pasaría si me encontrara con el vidente de la reportera de Seattle y me dijera que me queda una semana de vida? ¿Qué importancia tendrían los problemas del día a día ante un acontecimiento de esta naturaleza?

Casi sin pensarlo llego a la conclusión de que ante un evento así todas las cosas que van pasando en lo cotidiano, en la lucha por sobrevivir, pasan a un segundo término, desvaneciéndose ante lo verdaderamente importante; la revisión de lo andado y de lo no andado por miedo. De salir al encuentro irremediable de mí mismo conmigo mismo, sin excusas, sin pretextos, desnudo frente al alma, platicando de lo que somos y seremos.

Pienso que en la vida siempre existe algo más importante de lo que nos agobia y domina; haciéndonos casi siempre soltar el timón, dejando que la velocidad de cada momento nos inmovilice haciéndonos perder el rumbo. Creo que siempre está la oportunidad de vivir intensamente cada segundo sin miedo, con alegría, sabiendo que estamos aquí para hacer cosas mucho trascendentes que lo que el día a día nos depara.

En este tiempo de vientos de cambio, tenemos que cambiar la mentalidad, es el tiempo de creer en nosotros mismos, de aprender a vivir enfrentando los problemas sin miedo, de la mano del Jefe, confiando en nosotros mismos, sin voltear atrás, caminando hacia adelante viviendo y disfrutando cada momento; con la certeza de que lo que lo que encontraremos mañana será sin duda mejor para todos.



9 nov. 2009

Abierto a la vida



Por Enrique Bores

Después de caminar media hora de regreso al trabajo, caminando por el pueblo con la consciencia de cada instante, de cada paso, me conecté completamente con el flujo de la vida en el aquí y el ahora. Logré detener por unos instantes todo juicio sobre lo que percibía: todo es como es, ni mal ni bien. De pronto mi sensación fue "este es el mejor momento de mi vida".
Fluir es la clave. La vida, mi vida, no es una cosa, es un proceso. Como un río. Momentos que fluyen, sólo momentos.

Puedo creer en este momento con toda intensidad las afirmaciones de Louise Hay que he estado evocando estos días:

"En la infinidad de la vida donde me encuentro todo es perfecto, pleno y completo"
"Soy uno con el poder que me creó"
"Estoy totalmente abierto y receptivo a la abundante corriente de prosperidad que el Universo ofrece"
"Todas mis necesidades y deseos son satisfechos aun antes de pedirlos"
"Soy guiado y protegido por la Divinidad y opto por aquello que me beneficia"
"Me regocijo ante el éxito de otros, a sabiendas de que hay suficiente para todos nosotros"
"Constantemente incremento mi conocimiento consciente de la abundancia y esto se refleja en mis ingresos constantemente incrementados"
"Mi bien proviene de todas partes y de todos"
"Todo está bien en mi mundo"