Carta a Mario Palacios


Estimado Mario :

Mira nada más, todo el alboroto que han armado con tu muerte, te han involucrado con Maude Versini la ex-gobernadora y de paso nos han embarrado a algunos de los que fuimos tus amigos en este hecho tan desagradable. Seguramente has de estar riéndote y burlándote como lo hacías cuando estabas por acá, de todas las tonterías que se han dicho, estoy seguro que si pudieras decirme algo sería:

¡NO LES HAGAS CASO, ESO NO ES IMPORTANTE, VAMOS A SEGUIRLE!

Tal vez todo este remolino de mentiras no sea más que la oportunidad para expresar lo que a raíz de tu partida tan abrupta nunca dijimos, seguramente porque este acontecimiento nos dejo un boquete en el corazón y por ahí se nos escaparon las palabras: las de rabia por la muerte de un amigo y las de agradecimiento por todo lo que hiciste desinteresadamente por muchos de los que convivimos contigo. Nos quedamos mudos por el dolor que tu partida nos dejó.

Pero bueno Mario, que el motivo de esta carta no sea el dolor sino la alegría de haber convivido tantos momentos plenos de vida, como cuando fuimos a comernos unos tacos, cuando nos los sirvieron me dijiste: “estos tacos son buenísimos, ¿cuando podemos venir otra vez?” ‘Buey, todavía no le das la primera mordida y ya quieres regresar, ¡¡NO MANCHES!!’- te contesté riéndome. Así viviste tu vida, siempre como niño, disfrutando los detalles más simples.

Me acuerdo cuando querías ayudarme a pagar las deudas del negocio y me dijiste: “Luis te veo muy preocupado, te puedo prestar $10,000.00 que es lo que he ahorrado en el año”. Ese gesto me pareció un gran detalle, el pequeño problema es que debía mas $6´000,000.00 de pesos. Pero eso no fue lo importante, lo verdaderamente conmovedor fue que me ofreciste todo lo que tenías para ayudarme a pagar, eso lo voy a llevar siempre conmigo.

Tengo que reconocer que en ocasiones decías algunas mentiras y eso nos desconcertaba, como cuando me contaste la historia de tu vida, que te habías ido a China dos años y que jugaste muchos torneos internacionales y algunas cosas más: a la hora de hacer la suma de los años, eras dos años más grande de lo que decía tu pasaporte. Quiero que sepas que uno de tus alumnos de Argentina y que ahora es entrenador allá, cuando le preguntaron si eras mentiroso, dijo :

¡Mario era un soñador y algunas veces confundía los sueños con la realidad !

Esa es la mejor definición que alguien pudo haber hecho de ti. Con esa me quedo y, por supuesto, cuando alguien me pregunte voy a responder lo mismo.

En fin Mario, ya ha pasado varios años desde que te fuiste y nunca me di el espacio para de decir lo que sentía. Por eso, hoy quiero decirte desde el fondo de mi corazón:

¡Gracias por tu amistad!

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