El futbol y la idiosincracia de los latinos


Después de casi un mes de mundial de futbol, atrapado entre la mercadotecnia y la alta resolución, me la he pasado pegándole de gritos a la televisión. Pero como dice el anuncio… ya los extraño, la moto y yo ya los extrañamos.

Que grandes lecciones hemos recibido los latinos en este torneo, lecciones que tenemos a la mano en las actividades de nuestros países, que pasan desapercibidas en el correr de los días, pero…ahora que ahora se vuelven tan evidentes en este evento mundial.

El caso de Aguirre es una de las cosas que más me ha impactado. Cómo es posible que hayamos permitido los mexicanos que este títere de entrenador, amigo de la necedad y soberbia, haya llegado tan lejos. No puedo entender cómo alguien que se expresa mal de nuestro país - diciéndonos jodidos – haya sido nuestro abanderado. Nadie puede llegar lejos con algo que no ama, y evidentemente este era su caso; aunque haya hecho un spot diciendo lo contrario y otro tomándose de la mano de mucha gente… como si eso fuera suficiente para sacar del rezago a nuestro país. Se requiere mucho más que hablar con groserías y decir manooo, para ser líder y convertirse en promotor del cambio.

Otro caso es Maradona… atrapado en su pasado, rindiéndole culto a la imagen de lo que fue, sin entender el tiempo ni el progreso. Queriendo dirigir el destino de lo que para mí es el mejor equipo del mundo con besos... aaahhh eso siii, a la entrada del juego y la hora de los cambios!!!. Sin idea, sin voltear a ver a nadie más que al espejo, a ver sus cabellos y barba pintada, pero sobre todo a su soberbia, esa que ahora los ha marginado del mundial.

Pero… la verdadera responsabilidad de este fracaso no es de Maradona, es del pueblo argentino que se ha dejado seducir ante lo que alguna vez fue el mejor jugador del mundo, bebiendo la copa de la soberbia y perdiendo en el camino la humildad. Ha llegado el tiempo de colgar los trofeos y la soberbia de Maradona en el aparador, dejarlo de idolatrar y salir a la conquista de otros horizontes. Tienen la mejor cantera del mundo, pero eso no es suficiente para obtener un campeonato, se necesita disciplina, trabajo en equipo, pero sobre todo humildad, mucha humildad.

Finalmente Dunga… decidió renunciar a la esencia de lo que son los brasileños, no sólo en el futbol, sino a la esencia del pueblo; de vivir la vida con alegría, sin complicarse, de disfrutar, de la amistad, de la fiesta. Decidió que ya no era conveniente expresar lo que son los brasileños, tristemente prefirió cambiar; orden por alegría, fuerza por destreza y ahí están los resultados.

Del otro lado tenemos a Alemania, que sin tener los recursos de las selecciones de Sudamérica, han decidido ser fieles a su tradición; el trabajo en equipo es lo más importante, la estrella del equipo se llaman todos, el orden y la disciplina son su mejor herramienta. Todo el país alineado con el equipo, desde Ballack que no pudo jugar por lesión hasta la canciller Angela Merkel. Es como si supieran que la victoria es sólo una consecuencia del trabajo, se puede ganar o perder, pero siempre con la misma actitud, yendo hacia adelante.

Es el tiempo de voltear hacia adentro y hacernos responsables de lo que hacemos o permitimos. De nosotros depende salir adelante, de nosotros depende no encumbrar a estos líderes de barro sin identidad, títeres de los intereses particulares; que nos quieren hacer creer que los saltos cuánticos son posibles y que sin trabajo se puede ganar, que con corrupción se puede levantar la copa. No les echemos la culpa a nuestros entrenadores, nosotros les permitimos hacer lo que hicieron. Aprendamos a trabajar en equipo y a caminar siempre de frenteee!!!


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