Aprendiendo a ser Director…


Empecé con el negocio hace más de dos décadas, mi padre nos presto un pequeño local donde pusimos nuestra oficina, sólo tenía espacio para la recepción y un poco más; con el poco dinero que pudimos conseguir, construimos un cancel con un falso plafón que por cierto nunca pudimos dejar perfectamente a nivel, para atender a nuestros clientes.

Empezamos haciendo de todo; adaptando nuestro lugar de trabajo, buscando clientes en mi respectivo camión, preparando cotizaciones en máquina de escribir, limpiando el negocio por las mañanas. Así inició esta aventura de tener mi propio negocio, de luchar por la independencia y sobre todo por conseguir que las cosas se fueran haciendo materia.

En el camino, me he ido encontrado con mucha gente con la que he compartido el andar; algunos han decidido tomar otros rumbos para explorar su propio sendero, otros se han quedado a compartir está hermosa experiencia de aprendizaje, que algunas veces no ha sido nada sencilla… en varias ocasiones hemos tenido que cruzar el túnel sin saber exactamente hacia donde nos dirigimos… caminando solos, confiando que el señor se acordara de nosotros para enseñarnos la luz.

En fin, a jalones hemos ido creciendo poco a poco, y aunque no puedo quejarme de lo que hemos avanzado como empresa o como grupo, pues el Jefe en medio de nuestra ignorancia ha sido generoso… me quedo pensando ¿cómo es que no puedo hemos podido crecer como lo hacen las grandes empresas? ¿ cómo es que no he aprendido a dirigir con para que esto pudiera dar un salto definitivo?

La respuesta es muy simple, a pesar de todo el aprendizaje de estos veintitantos años de trabajo, he aprendido muy poco de ser Director, es tan intenso el trabajo que no he aprendido a abstraerme de lo operativo, para enfocarme en los resultados y en los sueños, confiando en que la operación la va a realizar el que la tenga que realizar, confiando en el personal. Y aunque pareciera que es algo no tan importante, ahora pienso que el desarrollo de una empresa depende de que el Director se centre en los sueños y no en los pesos ni en lo operativo.

Otro factor importante que veo es que, tal vez por nuestra idiosincracia somos amigos del miedo, siempre tomamos las decisiones en función de lo malo que nos pueda pasar y no en función de lo que podemos lograr si conseguimos los objetivos, yo creo que ya es tiempo de volvernos amigos de la confianza y el orden. Estoy convencido que esto lo tenemos que transmitir a nuestros Directores y estos a su vez a toda su gente, para que la confianza se derrame en todo el grupo.

Es más importante tener gente que confíe en ella, que gente que sepa demasiado. Para mi ahora será una prioridad que mis Directores crean que ellos son los mejores, que sepan que los sueños se pueden hacer materia si hay voluntad y orden… voy a dejar de buscar en los archivos del intelecto, para buscar en los de la confianza y autoestima.

Y cuando todo esto suceda, sólo entonces podré contestar cuando la gente me pregunte cual es mi puesto… soy Director.

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