Platiquemos con el trabajo y escuchemos a la intuición



Me quedo viendo el papel y el a mi... sin saber a donde voy me doy cuenta que en esta ocasión las letras no están en el tintero, parecería que hubieran decidido tomar un tomar un respiro a tanto choro mareador derramado en este espacio, tal vez... están cansadas de las reflexiones que algunas veces terminan en consejos y que a querer o no, acaban haciéndome platicar conmigo mismo, cuestionándolo todo.

Está semana, tuve una experiencia con un proveedor que me ha dado una de las lecciones más grandes que he recibido en materia de negocios. Me ha enseñado que las palabras, si no están avaladas por la congruencia, valen menos que nada, que tenemos que ser astutos para identificar cuando alguien en nombre del Patrón no busca más que su propio beneficio...

Estamos haciendo una obra en una de las zonas más húmedas de la ciudad de Mexico, no tengo duda que esto hace unos siglos fue un gran lago, por supuesto que esto ha hecho que está construcción sea una de las más divertidas que he hecho en mi vida. Es como si tuviéramos que irle pidiendo perdón a la tierra por haber roto la armonía de este lugar y permiso para seguirla deteriorando.

Y en estas condiciones de trabajo tan duras, peleando con la naturaleza por llevar el metro a una de las zonas más pobres de la ciudad de México, los demonios del abuso - esos que tenemos todos eeehhh!!! - han decidido estar al acecho y buscar una oportunidad para romper con el equilibrio del trabajo y la justicia.

Entre el lodo, la confusión y la prisa de los proveedores por hacer el cierre, nos dimos a la tarea de hacer auditoria a todos los trabajos que se habían hecho con los movimientos de tierra, encontrando diferencias tan grandes, que rompen con lo justo y se convierten en amigos de lo inmoral.

Pero lo curioso de todo esto, es que, la bandera o mejor dicho la pseudo bandera de nuestro proveedor... es Jesús. Siempre con algún capítulo o un versículo de la Biblia para acompañar la platica, y a querer o no, tengo que reconocer que llegó a confundirme y a hacerme pensar que era imposible que quisiera robar a todos los que integramos este equipo.

Debemos de estar alertas, nadie que se acerque a nosotros con la intención de robar, nos lo va a decir, es más, se va acercar con la promesa de la incondicionalidad. Tenemos que aprender a ser objetivos en estos tiempos de incertidumbre, platiquemos con los hechos y dejemos que las palabras se queden en el aire.

Está muy simple, el que no sustente sus palabras con trabajo, no debe ser escuchado, sin duda, algo trae tras bambalinas y con alguna sorpresa nos saldrá. Si queremos que el mundo sea mejor, luchemos contra esto, seamos astutos, veamos el trabajo y sólo escuchemos a nuestra intuición, que me imagino que vive en el corazón.

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