Las Olimpiadas, las bandera y el triunfo del género humano...




Empezaron las Olimpiadas y como buen fanático a los deportes, he quedado atrapado entre el iPad y la televisión tratando de seguir los acontecimientos de este evento, en el que sin duda los países con más recursos tienen una buena ventaja sobre los países como el nuestro... donde los deportistas se forjan solos, la mayoría de las veces a pesar de sus federaciones, que sólo tienen la mira puesta en sacar  provecho en medio de una gran mediocridad.

Y en este asunto estar siguiendo deportes envuelto en la bandera de mi país... de estar cambiando canales viendo las diferentes disciplinas, me encontré con la agradable sorpresa del equipo de tiro con arco, donde el equipo mexicano tuvo una excelente actuación quedando entre los primeros en diferentes competencias.

Dentro de esta gran actuación que en general tuvo todo el equipo, no me queda más que reconocer el esfuerzo que hicieron para obtener dos medallas y algunos muy buenos lugares, a pesar de las circunstancias por las que tuvieron que pasar;  como el sólo tener tres lugares para entrenar en la ciudad de México, o la competencia internacional a la que fueron nuestros deportistas hace menos de un año con flechas de aluminio, cuando el resto de los equipos las llevaba de fibra de vidrio.

Esa gran actuación es con mucho, muy superior al promedio que tenemos como país en la justa del día a día. Es sin duda mucho mejor a lo que yo he logrado como empresario en casi tres décadas... inmerso tantas veces en la mediocridad de mi país, tan arraigada que ya forma parte de nuestra idiosincracia. Dejando de ver oportunidades - que por supuesto si hay - por estar viendo  las carencias que nos hacen sentir tantas veces desamparados, a la deriva.

Más allá del valor que tiene una medalla, que sin duda no es el mismo para países desarrollados como para nosotros, está la oportunidad de aprender de la lección que nos ha dejado este equipo de tiro con arco, donde a pesar de la adversidad - que no se puede negar - esta la oportunidad de dejar de lamernos las heridas e ir adelante, hacia la conquista de los sueños.

Hagamos un balance de donde se encuentran nuestras actividades en la Olimpiada de la vida, preguntémonos si nuestros productos o servicios son capaces de competir en esta olimpiada como el equipo de tiro con arco, o como cualquier persona que haya llegado a las olimpiadas, porque estar ahí ya representa un gran logro.



Tal vez la lección más importante de estas Olimpiadas, sea que independientemente del lugar donde nos toco estar, siempre está la oportunidad de ir adelante; con flechas de aluminio o con grandes instalaciones. Si asumimos que la responsabilidad de superarnos es sólo nuestra... que podemos alcanzar retos tan altos como los de Michael Phelps, si los podemos soñar, pero sobre todo trabajar!!!



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