¿Quién me va a resolver mi grande problema?




Un viernes cuando mi hijo Israel estaba en segundo de Kinder, el Director de su escuela decidió que no era conveniente que los papás acompañáramos a nuestros hijos hasta su salón de clases y por lo tanto a partir del siguiente lunes, los tendríamos que entregar en la reja de acceso.

Esta noticia por supuesto que cayó como bomba a mi hijo, puesto que durante su primer año y medio de vida escolar lo habíamos acompañado no sólo a la puerta del salón, algunas veces lo llevamos hasta su pupitre. Pero...



¿ CÓMO ES POSIBLE QUE HAGAN ESO ?

 SI YO NI SIQUIERA CONOZCO LA ESCUELA PAA!!!



me comentó mi hijo verdaderamente indignado por semejante atropello.


Al día siguiente haciendo sobremesa en casa de mis padres, su abuela trataba de explicarle que realmente no era tan grave lo que había pasado y que el lunes siguiente encontraría su salón sin ninguna dificultad, a lo que él replicaba una y otra vez, pues si abuela, pero …..


¿ Quién me va a resolver mi grande problema ?

Finalmente, después de convencerlo que no era necesario cambiarse de escuela, que todos los días íbamos a estar en la reja esperando a que nos confirmara que ya había encontrado el salón y que no había surgido ningún tipo de contratiempo; accedió a ir a la escuela. Los siguientes tres meses estuvimos parados un buen rato en la reja de su escuela esperando que nos avisara que todo estaba en orden y que nos podíamos ir a trabajar.

Tal vez, esa fue la primera experiencia de mi hijo de tener que enfrentar la vida sólo sin la ayuda de nadie y seguramente para nosotros como papás también fue una de nuestras primeras experiencias donde tuvimos que dejar que caminara por él mismo, sólo pudiendo verlo desde la reja.

Todo esto me lleva a pensar la siguiente analogía...



¿ Qué pensará Dios de nuestro grande problema ?

Seguramente ha de estar viéndonos todo el tiempo desde la reja del cielo, que creo es la misma que la del corazón, observando como nos complicamos sin razón, esperando a que le avisemos que ya encontramos el salón de los sueños que debíamos encontrar, que podemos seguir caminando, sabiendo que el siempre estará desde su reja esperando nuestro llamado.

En fin, han pasado un poco más de veinte años, ahora Elena y yo estamos parados en la reja de la vida; viendo como nuestro querido hijo Israel ha encontrado el salón del amor, feliz con Joanna caminando juntos y enamorados. De vez en vez, viene a la reja a avisarnos que ya encontró su salón, que no debemos estar preocupados.




Por todo esto que ha vivido mi hijo, creo que la respuesta a su pregunta es :



¡¡ Tu vas a resolver tus problemas, siempre de la mano de Jefee !!!

6 comentarios:

  1. Luis Israel Gasca says

    Lei la historia junto con Joanna y pensamos que es verdaderamente una historia conmovedora que proyecta de una manera muy simple la escencia del crecimiento, el aprendizaje y el amor.

    Gracias por escribirla.

    Joanna y Luis Israel


    Enrique Bores says

    Luis: gracias por compartir esta reflexión tan bella y personal. Saludos, Enrique


    Sergio Velasco Alvear says

    Caray Luis Ignacio, quién te dijo que estudiaras para ingeniero???... bueno, el mal ya está hecho. Yo te sugiero que dejes PROCOMI y que te dediques a escribir. Si en PROCOMI te va TAN BIEN, de filósofo te CONSAGRAS. Te felicito por ver la vida así, como tu la ves. Realmente nos iluminas mucho. Gracias por compartir estas cosas con nosotros. SVA.


    FernanditoRamos says

    La intencidad del problema la diagnostica la capacidad para resolverlo. "No tiene sentido preocuparse por las cosas que no puedes controlar, pues si no tienes control sobre ellas no tiene sentido preocuparse, y tampoco tiene sentido preocuparse de las cosas en las que si tienes control, pues si sí tienes control, no tiene sentido que te preocupes por ellas". (by W.W.Dyer. Tus zonas erroneas)
    Es la lección que no da un niño.


    Petardy says

    Un post entrañable. Saludos desde Petardylandia.


    Luis says

    La verdad bastante buena tu reflexión. Me extraña pueda salir de alguien que le va a Dallas!!! No ya en serio, la verdad se me hace un pensamiento muy padre... Ahora, no te has puesto a pensar que quizá ahora es Isra el que los ve, a través de la reja, entrar a ustedes dos a su salón y piensa, "ya me puedo ir tranquilo, se que van a estar bien".