Las cibercadenas y la contaminación del pensamiento...




Actualizando el software de la computadora de mi gorda, revisando que la bandeja de entrada estuviera recibiendo bien los correos, me encontré - como decía el Chavo… fue sin querer queriendooo!!! – con una cadena de oración. Al inicio del choro mareador decía que podría ocurrir algo grande si le ponías el acento a la palabra espíritu, porque la habían escrito sin acento…



Aunque ya no vi que más decía la famosa cadena, se me quedó atorada en los pensamientos, reflexionando… cómo es posible que alguien quiera evangelizar de ese modo, sin pensar que lo que están haciendo puede confundir a algunas personas con asuntos mágicos, que evidentemente no van a ocurrir y después contaminando el ciberespacio de una manera irresponsable, tirando basura digital que a fin de cuentas también produce CO2, nomaaaa!!!



En la tarde, por esas cosas que suceden en la vida, tuve la oportunidad de platicar con el autor intelectual de esa cadena. Le pregunté por qué hacen esas cosas de mandar mil cadenas a mil gentes, cuál es el sentido de querer evangelizar así? Me dijo que es importante difundir el mensaje del Señor…



Me quedo pensando… ¿Qué el Patrón verdaderamente querrá que difundamos su mensaje para acortar los caminos que van al cielo? Realmente el tendrá necesidad de que lo promovamos, cuando todas las cosas que hacemos desde mi punto de vista, no son otra cosa que las diferentes veredas por las que cada quien tiene que pasar para llegar al cielo. Que voz tiene más eco en el cielo, si la verdad la mayoría de nosotros vivimos inmersos en el miedo, que algunas veces lo manifestamos en cobardía y otras muchas en soberbia.



A mi me parece y no quisiera que esto se convierta en otra cadena uncidora, sólo a mi me parece… que lo único que quiere el Señor es que
dejemos de tener miedo y que caminemos donde tengamos que caminar sin que nada frene nuestra libertad. La libertad de mirar de frente al horizonte sin
complejos de ningún tipo, sin voltear al cielo con sumisión; olvidando que
somos un fragmento del Universo y con ello una pequeña parte del mismísimo Jefeee. O mirando hacia abajo, olvidando que estamos conectados y que no somos más que nadie, ni siquiera más que los animales, los vegetales o los minerales.



Dejemos que las palabras las digan nuestras acciones y hagamos de lado nuestros choros dogmáticos uncidores; de la religión, de las sectas, de los agnósticos, de los negocios, de la familia y su educación, de todas las cosas que nos uncen y detienen nuestro camino a la libertad. Busquemos la paz, rompiendo con los prejuicios y los miedos en el corazón de cada uno de nosotros y convirtamos este tiempo… en un tiempo de paz!!!


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